Acostumbro a borrar habitualmente los correos spam que entran en mi email, de ahí que en la siguiente imagen no aparezcan numerosos mensajes. Estos son los parámetros del spam en tiempos de crisis:
Ofertas de trabajo ‘fake‘ para todos. Espero que 2010 sea un año más nutrido económicamente hablando y que el paro descienda considerablemente, especialmente en el sector periodísticos. Que el año comience con buen pie. Para todos.
Por recomendación de un colega amante de los buenos shooters y por culpa de las ofertas navideñas de Steam, compré el martes Killing Floor por 4,49 € en la plataforma digital de Valve. Ya había oído hablar del juego de Tripwire Interactive y lo cierto es que siempre me llamó la atención. Es un Left 4 Dead con una ambientación mucho más oscura y macabra, y lógicas diferencias jugables y estéticas.
El juego nos permite configurar nuestro personaje con algunos diseños y elegir entre diferentes clases (Médico, Apoyo, Francotirador, Explosivos, etc.) que mejoramos subiendo de nivel a medida que cumplimos logros como acabar con determinado número de enemigos utilizando cierta arma. Aunque nos centremos en una clase, podemos cambiar en cualquier momento.
Las armas, de todo tipo y color, son útiles para acabar con las hordas de enemigos que se nos acercan. Si bien no es un juego tan masivo como Left 4 Dead, en los escenarios cerrados la angustia que se siente es bastante elevada. Soldar las puertas para desacelerar el avance de los enemigos aumenta más esta claustrofóbica sensación.
Quizás visualmente no esté tan cuidado como Left 4 Dead y su secuela, algo comprensible porque Tripwire no cuenta con el presupuesto de Valve, pero divierte como él solo y ofrece una experiencia cooperativa digna de mención. Es especialmente entretenido si lo juegas con gente que conozcas y en los niveles de dificultad más avanzados.
Os aconsejo que lo probéis si de nuevo se vuelve a ofrecer una demo gratuita desde Steam. Y si os animáis a comprarlo (Ahora cuesta 8,99€), os invito a alguna partida.
E-book, libro electrónico o la nueva forma de sacar dinero a los adictos a la tecnología. No tengo nada en contra de estos dispositivos. De hecho, me parecieron muy interesantes cuando pude verlos en FICOD, pero soy de los que piensa que los libros todavía se deben leer en papel. Sí, seré un carca-book.
Lo cierto es que la venta de e-books está creciendo exponencialmente durante estos últimos meses. La Navidad nos deja sorpresas como que Amazon haya vendido más libros electrónicos que libros en papel o que Kindlese convierta en el regalo navideño de las familias de EE UU.
Todo apunta a que Papá Noel ha tenido que pasarse por la central de Amazon en más de una ocasión durante su entrega de regalos. Aunque esta subida espontánea tiene su justificación: como dice Enrique Dans, la llegada del nuevo Kindle a casa siempre está acompañada por la adquisición de libros para probar el artilugio. La Navidad puso el resto.
Hace algunos meses, una persona me decía sabiamente lo siguiente:
No puedo tenerte en exclusiva porque las exclusividades salen caras y no puedo pagarlas
Aquella persona apuntaba con total sinceridad algo que muchos empresarios de la comunicación no entienden: si usted quiere que su redactor viva en cuerpo y alma por su medio, costee esa exclusividad como debe. Existen muchas redacciones donde se apunta alto, donde se espera la máxima respuesta de sus periodistas. Esto está muy bien. Lo que no se puede es pretender que los periodistas tengan solo ojos para una cabecera cuando con lo que cobran no pueden permitirse prácticamente nada.
¿Puede un mileurista arrojarse a la extrema exclusividad en favor de un medio y prescindir de posibles colaboraciones / trabajos adicionales? Los jóvenes tendríamos que cobrar 2.600 euros al mes para poder comprar un piso en estas condiciones económicas. Sencillamente creo que esta tendencia es completamente absurda y egoísta por parte de algunos que, bien posicionados, tienen poco que perder al manejar a su peones. ¿Acaso un corredor de seguros independiente se liga a una sola firma cuando realiza sus ventas?
Las exclusividades también se pueden provocar mediante jornadas de trabajo intensivas. Si mantengo a mi redactor hasta arriba en el medio, no tendrá tiempo para pensar en otras cosas por muy poco que cobre. Fácil. Este matrimonio económico es válido hasta que uno valora la situación que realmente existe más allá de la exclusividad.
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